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Depósito de ponencias, discusiones y ocurrencias de un grupo de profesores cosmopolitas en Jaén, unidos desde 2004 por el cultivo de la filosofía y la amistad, e interesados por la renovación de la educación y la tradición hispánica de pensamiento.

lunes, 26 de febrero de 2018

LA IRRACIONALIDAD DE LA ECONOMÍA




Entrevista de Christian Rabhansl a Jochen Hörisch

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 (imago/blickwinkel)

“Potentes” empresas “satisfacen” a sus creyentes, el propio lenguaje muestra claramente el papel de la sexualidad en nuestra relación con el dinero. Eso dice el filólogo Jochen Hörisch. La economía es también bastante irracional. 

Christian Rabhansl: El dinero se mide en número, euros y céntimos. Al final no queremos saber más o menos cuanto dinero hay en la cuenta, queremos saber exactamente cuánto hay. No nos sirve que nos digan “hay poco” o “hay mucho” cuando preguntamos. Queremos saber exactamente hasta qué punto estamos en rojo o si hay 20.000 euros. Podríamos pensar: el dinero es algo muy racional Eso significa que no hemos leído ningún libro de  Jochen Hörisch. El filólogo de Mannheim se ocupa largamente de la irracionalidad del dinero, “La irracionalidad del dinero” es el título de un texto que aparece hoy en una colección dedicada al dinero. Buenos días, señor Hörisch.
Jochen Hörisch: Buenos días.

Rabhansl: tener 20.000 euros en la cuenta o no tenerlos, se puede pensar que es algo muy racional. Con un experimento mental semejante empieza Vd su libro y nos dice que las cosas no son así, ¿por qué?
Hörisch: No hace falta ser filólogo para darse cuenta de que lo que se juega aquí tiene otro significado. Siempre nos preguntamos si con el extracto de la cuenta todo está cubierto. El concepto de “cubrir”,  un semental cubre una yegua, es algo muy particular. Y si nos acercamos a examinar más de cerca el asunto vemos que el dinero tiene que ver con conceptos básicos muy irracionales procedentes de la esfera sexual o religiosa, esferas que no relacionamos precisamente con lo racional. Así podemos hablar de la “potencia” de una empresa. Y cuando la empresa es potente entonces puede satisfacer mis necesidades de creyente.
¿De dónde proceden esos conceptos como “potencia” o “satisfacer a los creyentes”? Enseguida nos damos cuenta de que la forma psicológica que tenemos de relacionarnos con el dinero no es racional sino más bien creyente, sexualizada, una relación loca incluso. 20.000 no es solo una cifra, sino la relación con una potencia mágica.

 
 Jochen Hörisch 


Rabhansl: Ha dicho usted que entre el dinero y la deuda hay esa relación cuasi sexual y cuasi religiosa. Y leo en su libro: “El dinero está cubierto por la creencia en el dinero”. Por lo tanto sólo en la medida en la que creo que el dinero  tiene un valor, el dinero vale algo, ¿tendríamos que relacionarnos de otro modo con el dinero?
Hörisch: No. También creemos que los demás creen en el dinero y por eso funciona. Recordemos el año 2008 – los más viejos nos acordamos de cómo la canciller entonces llamada Merkel, y el Ministro de Hacienda llamado Steinbück, salieron ante los medios y la prensa para explicar a “sus queridos alemanes” que garantizaban nuestros depósitos, que estaban cubiertos por los bancos. Funcionó, no hubo  ningún “corralito” porque todos creyeron que todos los demás jugaban el mismo juego. De lo contrario habríamos tenido una quiebra de proporciones gigantescas.
También creemos que eso dinero tiene en sí el poder de transformarse en otra cosa. Cuando saco un billete de 50 euros y lleno el depósito me doy cuenta de que la capacidad simbólica del dinero se ha transformado en otra cosa. Esto es como ocurre en teología. Es la transustanciación, de los símbolos del pan y el vino que se transforma en el cuerpo y la sangre de Cristo. Se transforma cuando se cree en que se transforma. Cuando no hay esa fe, mire lo que ha pasado en Venezuela, entonces el dinero pierde su poder, su competencia sexual y religiosa.  


La creencia en la fuerza transformadora del dinero
Rabhansl: El dinero funciona si creemos en él, es la fe que tenemos en nuestra vida diaria los que no somos expertos en finanzas. ¿Le parece que es lo mismo entre Economistas o Científicos de los Negocios como Vd los denomina?
Hörisch: Estos científicos de la economía no enrojecen de vergüenza cuando llaman “sabiduría” a su especialidad, una palabra que hoy está pasada de moda. Me refiero a muchos, no todos gracias a Dios, sino a aquellos que son tan irracionales como para creer en la racionalidad de su propio modelo irracional. Para que vean que esto es más que una impresión recordaré Schrempp, que fue portavoz de Daimler, anunció mientras sus ojos brillaban de manera especial que se había celebrado una boda en el cielo cuando se fusionaron Daimler y Chrysle. Boda es un concepto con referencia sexual y Cielo es un concepto religioso. Los economistas llegan y dicen tras la fusión que tienen una agencia llamada  McKinsey o Hayek, que calcula que hay escalas, efectos, es una historia completamente racional. Hay que saber escuchar y dares cuenta de que les brillan los ojos diciendo “boda” o “cielo”.  
También nos damos cuenta de cuanta locura, fantasía y esperanza de salvación hay en todo ello. Piense en la palabra como “Salvación” o “Rescate” o “Redención”. Y en la palabra Rescate económico. La palabra rescate, logro un rescate, esconde algo religioso. “Crédito” y “Deudor” son conceptos teológicos. Tenemos ahí una cadena de creación de valores.  Cuando uno está sin blanca “se revela en bancarrota”. Con los coches que se fabrican se llevan a la Feria (Messe=Misa) No se refiere por supuesto a la misa sino a la Feria de exposición y muestras industriales. Por donde quiera que lo miremos nos damos cuenta de que utilizamos conceptos religiosos en la esfera económica.  Pero los economistas no se quieren dar cuenta de ello. 

La creencia irracional en la “mano invisible del mercado "
Rabhansl: Aunque el tema va más alla de la elección de las palabras. Por ejemplo cuando creemos seriamente en la famosa “mano invisible del mercado”, interpreto sus palabras en el sentido de que la Ilustración económica recae en una especie de explicación religioso-teológica. ¿Cómo explica Usted que precisamente en Economía perduren estos dogmas de fe?
Hörisch: Cuando racionalidad e irracionalidad cambian sus papeles y también cuando la matemática se traspasa y hace dominante en un ámbito en el que no funciona se cae en la superstición. Como ocurre en el Fausto de Goethe con la tabla de multiplicar de la bruja. Fausto se convierte en una figura ejemplar que da lugar a la gran reforma económica. La mano invisible y está muy claro para cualquier persona ilustrada que conozca la obra de Adam Smith, representa la traducción de la mano de Dios en la esfera económica en la que estamos todos integrados. Para  Adam Smith está muy claro que se trata de una metáfora religiosa traspasada al ámbito económico.
Rabhansl: Hace un par de años de eso.
Hörisch: Hace un par de años pero es una creencia que sigue vigente. Intente explicárselo a los economistas: Señores creen ustedes en la mano invisible del mercado lo mismo que los cristianos creen que en la mano de Dios. Son Ustedes los último teólogos y los últimos fundamentalistas religiosos en la esfera de las ciencias, no va a encontrará muchas simpatías.
Podemos prescindir de la creencia en Dios. Pero la expresión significa también que la ilustración económica va por detrás de la ilustración teológica. Quien no cree en la mano invisible del Mercado jamás obtendrá un puesto en el consejo de administración de Volskwagen ni podrá licenciarse en Administración y dirección de empresas.

Rabhansl: Jochen Hörisch  nos habló Sobre la racionalidad y la forma irracional de relacionarnos con el dinero. Muchas gracias, sr. Hörisch por la entrevista en el programa Lesart.
Hörisch: Gracias a Usted.
Libro publicado por Patmos Verlag

viernes, 23 de febrero de 2018

EMILIO, BALMES Y LA AFORÍSTICA


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Emilio López Medina
Semblanza y relación con la Quinta

Faustino fue la primera obra literaria del autor galduriense Emilio López Medina, con la que obtuvo en 1984 el Segundo Premio “Plaza Mayor” de Teatro de la Casa de España en París. “Sueño teológico” o sátira, se trata de una obra injustamente irrepresentada, aunque muchísimo más representable que otras muchas que se presentan. Si nadie es profeta en su tierra, Emilio lo tiene aún más difícil porque su tierra es esta agreste de Jaén, tal vez reino santo, pero ingrato.

Espacio y tiempo

Como espíritu original, Emilio resultó por fuerza un solitario. La segunda obra que leí suya no tenía nada que ver con la gracia entre esperpéntica y bufonesca de aquella farsa: Prima Philosophia Ordine Geometrico Meditata. Su título no extraña si se tiene en cuenta la formación de Emilio en la facultad de Filosofía de Valencia y su interés por la lógica matemática y su (in)compatibilidad con la Lógica Dialéctica. Fruto de esta tarea fue la obra Fundamentos de una Lógica Simbólica de la Contradicción (Pentalfa, Oviedo, 1982), obra que me es del todo desconocida, aunque creo que tal vez haga por conseguírmela gratis o barata, si aún está disponible en Iberlibro.

En algún momento he tenido oportunidad de discutir con su autor la asimetría fundamental que introduce en Prima Philosophía entre espacio y tiempo, pues Emilio considera aquella categoría, la del espacio, anterior a ésta: “El Tiempo es posterior al Espacio (y a las cosas y fenómenos, puesto que el Tiempo sólo es la percepción del devenir de éstos en el Espacio… El Tiempo, pues, no es una categoría elemental o fundamental de la Realidad, sino que es una categoría derivada. El Espacio es la categoría primigenia”.

Puede que en esta consideración pese mucho la tradición aristotélica y cartesiana. Fue el Estagirita (¡mucho antes que Einstein!) quien definió por primera vez el tiempo como una relativa del movimiento, que obviamente sólo puede acontecer en el espacio. Y es sabido que Descartes redujo el mundo, externo e independiente del pensamiento, a res extensa. Personalmente me considero más bien un pensador temporalista que espacialista, como Séneca o María Zambrano, guardando las distancias, claro. El orden de la sucesión (tiempo) siempre me ha parecido tan radical como el de la coexistencia (espacio). Siempre me ha parecido el tiempo una categoría más fundamentalmente antropológica, y por tanto misteriosa, que el espacio, porque estamos hechos de tiempo (esto decía el hispano-cordobés).

Uno de los argumentos de Emilio es que el Espacio puede concebirse en sí mismo, en ausencia de seres, mientras que el Tiempo no puede concebirse en sí mismo, en ausencia de seres. Se puede pensar un Espacio vacío, pero no un Tiempo vacío. Al pie de esta razón, escribí in illo tempore la siguiente contrarrazón: “Es trampa, ¡esto es así porque la idea de vacío no es más que otro nombre del Espacio, es una idea espacial o la pura abstracción del Espacio! Se puede pensar no obstante un Tiempo sin sucesos, una pura Presencia como el Ser de Parménides”…

Balmes y el papanatismo

Para cuando Emilio leyó y publicó su tesis doctoral, ya éramos amigos. Nos carteábamos con cierta frecuencia, me asoció a un proyecto de cultura francoespañola (he sido un “afrancesado” irredento, volteriano, tipo abate Marchena). Su tesis versaba sobre El sistema filosófico de Balmes (oikos-tau, Barcelona, 1997). Me la zampé casi entera. Confirmó mi, nuestra, sospecha: Que los españoles somos unos papanatas, que estamos dispuestos a incluir en un programa de Historia de la Filosofía a cualquier sofista de habla alemana o francesa, antes que a un sólido pensador hispano. Alguien como Balmes (1810-1848) fue sistemáticamente racional y moderno, negándose a ser kantiano, escribiendo una sólida anticrítica de la Razón Pura, sólidamente realista frente al idealismo subjetivista del alemán. El de Vic se atreve con enjundia filosófica a criticar la vacuidad kantiana de los conceptos (ideas). “Si los conceptos generales no tuvieran contenido, nada significarían”. Indeterminación no es vaciedad. Son indeterminados porque derivan de una generalización-depuración de la experiencia. Creo que a Hannah Arendt le encantaría esta noción de que los conceptos de la razón pura, o del pensamiento (Vernunft), remiten a un universo de significado distinto del universo de la verdad cognoscible al que ella llama intelecto (recuperando el término escolástico intellectus); y Kant, Verstand.

Aforística

Pero la vena principal de Emilio, como se está viendo últimamente, es la de aforista. Una vena nietzscheana, desde luego, pero también marcialesca, epigramática. Pensamientos del que está de visita (BAAL 2MIL, Cádiz s/f) es una colección muy lograda. La obrita está dividida en seis capítulos, desde, I “El hombre que nace y siente”, hasta VI. “El hombre y la muerte”. Una ordenación que podríamos llamar, vital o vitalista. Y constituyen un ejercicio extraordinario de perspicacia, cultura, ingenio y crítica.

Cuando los leí no pude sino hacerme cargo y eco de la impresión que me causaron. Algunos de esos aforismos los he convertido casi en lema propio a lo largo de mi vida académica y personal. En los últimos tiempos, ya como profesor titular de la Universidad de Jaén, Emilio ha empezado a publicar su colección de aforismos Las 7 bestias. A El dolor, que ha regalado generosamente en la Quinta del Mochuelo, seguirán La Ambición, El Sexo, La Diversión, La Ignorancia, La Soledad y El Temor.
Me conmueve que trate temas de eterna actualidad, pero con un sesgo muy moderno y ácido. Y me encanta que su perspectiva sea siempre la de un melómano con un refinado gusto musical y cierta, melancólica, vena poética.

Por fin, de su asistencia a la Quinta surgió el proyecto de un blog o wiki -ya veríamos-, que condense, comente o presente la extraordinaria colección de aforismos que ha recopilado a lo largo de su dilatada trayectoria pensante y meditabunda. Estamos pensando en ponerle un título como Aforística ateneae noctuae o, tal vez, Aforística aténica nóctica. Esto último suena estupendo pues se presta a confusión y hasta a contradicción ("atea gnóstica")... O Aforística ática noctua... o AFORÍSTICA ATENÓCTICA (apocopando y gritando). Me temo que la cosa se ha quedado en el "ponerle nombre al niño".

En fin, releyendo estos nombres no tengo más remedio que darle la razón a nuestro amigo y contertulio Pepe Fuentes, ¡la invención de nombres no es lo mío! Así que dejaremos a nuestra coordinadora la importante función de dar nombre y bautizar al nasciturus. Lo bueno, sobre todo, es que Emilio ha formado parte activa de nuestra Quinta, fue adoptado con la máxima tolerancia y casi sin escrúpulos en la primavera del año 12 del siglo XXI. Pero el carecer de prejuicios no es cosa humana, sino más bien divina.

Y está comprometido en el proyecto de Memoria que tenemos entre manos y cuyo hilo conductor será un homenaje a la filosofía hispana, a María Zambrano y al Itinerarius mentis in Mochuelo,

domingo, 4 de febrero de 2018

SUPERACIÓN DE LO TRÁGICO



 SUPERACIÓN DE LO TRÁGICO. APUNTES DE LO TRÁGICO DE K. JASPERS (1948)


La genuina conciencia de lo trágico, aquella con la que lo trágico se torna auténticamente real, no abarca sólo el sufrimiento y la muerte, ni la mera finitud y la caducidad. Para que todo ello se convierta en trágico es preciso que el hombre actúe. Con su acción el hombre crea un conflicto y después por necesidad fatal, produce la destrucción. No se trata sólo de la ruina de la vida como existencia, sino del fracaso de cualquier átomo de perfección. Es la naturaleza espiritual del hombre la que fracasa en medio de una riqueza inmensa de posibilidades, cada una de las cuales produce y consuma el fracaso de una manera peculiar.

martes, 26 de diciembre de 2017

KARL JASPERS: LA INDEPENDENCIA DEL FILÓSOFO




Un segundo límite de la independencia es que por sí sola se vuelve nada.

La independencia se ha formulado negativamente como libertad de temor, como indiferencia para el infortunio y la fortuna, como imperturbabilidad del pensamiento puramente contemplativo, como impasibilidad ante los sentimientos e impulsos. Pero lo que aquí se hacía independiente es un
simple punto de un yo en general.

martes, 12 de diciembre de 2017

MUJERES AYER Y HOY

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La conferencia de Badiou sobre la mujer ayer y hoy, así como
la lectura de la primera parte de las Memorias d’une fille bien rangée además de algunas experiencias me han
llevado a un tema del que en realidad no era mi objetivo ocuparme. Ha sido un
tema sobrevenido, “las mujeres” no somos un tema, somos sujetos de derechos y
con dignidad, abreviando. Sin embargo y a pesar de lo que se diga y haga desde
el punto de vista político, legislación referente a nosotras, o social, el uso
del femenino para “visibilizar” nuestra presencia, queda mucho camino por
recorrer. Estimo que el camino se habrá recorrido cuando sea innecesario
ocuparse del asunto.

Es molesto ocuparse de ello, algunas de mis filósofas
favoritas nunca lo hicieron e incluso despreciaron abiertamente esta cuestión, la Arendt reconocía que para
ella ser mujer no había representado un obstáculo en su carrera. Iba por libre
claramente y nunca se vió involucrada en algún tipo de institución donde fuera
cuestión de reparto del poder. Pienso que en este punto es donde las
diferencias son más sangrantes, no hay equidad en ese reparto.

En especial es llamativo y chocante que siendo el gremio de
la enseñanza un colectivo notoriamente femenino no seamos abrumadora mayoría en
los puestos de responsabilidad. He escuchado excusas en las que no creo, que si
no nos interesa, que si la familia y los hijos. Me parecen burdas mentiras.
También ellos son padres y también tienen cargas familiares. No es cierto ni es
verdad que no queremos acceder, más bien aceptamos el papel surbordinado que se
nos ha enseñado desde pequeñas.

A este respecto noto que es relativamente fácil, aunque
resulte artificioso y no me he adscrito a esa modalidad, introducir el uso del
femenino en el discurso cotidiano. Incluso he llegado a conocer algún hombre
que en el colmo de la generosidad empleaba “nosotras” directamente. Gracias.
Pero no es esa la cuestión.

La cuestión es que se nos trate como iguales y que nosotras
exijamos ese trato de igual a igual. Sin embargo es costoso y difícil porque
somos animales de costumbres, y aunque los años pasan, la sociedad va
cambiando, sin duda en España se han hecho notables avances desde los tiempos
no tan lejanos en que una mujer sin el marido no podía ni tener una cuenta
corriente, hay aspectos en que seguimos repitiendo y transmitiendo los mismos
estereotipos.

Es complicado librarse de las etiquetas que la sociedad,
hecha de hombres y mujeres por cierto, gustamos de colocar a las espaldas
ajenas. En particular me parece significativo el título de este libro de Guy
Bechtel, “Las cuatro mujeres de Dios: la puta, la bruja, la santa y la tonta”
como cuatro puntos cardinales entre los que nos hacen oscilar y de los que es
muy difícil salirse. Abcisas: o una es santa y virgen, entonces es idealizada,
como antiguamente, o bien encarna el otro extremo en la línea de la no
santidad.

Explica Simone de Beauvoir en sus memorias que los
caballeros parisinos de hace un siglo se iniciaban sexualmente por ahí pero tenían
a su futura esposa en un altar, la santa, esperando a que el hombre se
decidiera a sentar la cabeza. Que hubiera un intercambio de papeles en este
esquema no era ni siquiera imaginable. Y fue muy duro para Simone de Beauvoir
el momento en que descubrió que el que parecía haber sido destinado por sus respectivas
familias a casarse con ella, había tenido tratos con otras mujeres que no eran
precisamente santas. En ese momento se dio cuenta de todas sus ensoñaciones y
la ilusión que por otra parte nunca fue muy estable sobre una futura boda
“bien”.

Y la otra serie de “ordenadas”, entre la brujería y la
tontería. Antiguamente y en países muy lejanos y distantes de éste las brujas
eran quemadas, acusadas de tratos con el diablo y quien sabe qué otras
inconfesables fechorías, quizás eran mujeres que tenían saberes sobre plantas o
conocimientos de la naturaleza o de la psicología humana. Inevitablemente bruja
y a la hoguera, el saber estaba en los libros, academias y era un coto cerrado
masculino y eclesiástico. Todo lo que se saliera de ahí era sospechoso y digno
de ser arrancado por el fuego.

El grado opuesto, la tonta, es también muy socorrido y habría
mucho que hablar de mujeres que se hacen las tontas por puro instinto de
supervivencia. Ya es tiempo de que todo esto vaya cambiando, y lo mismo que no
ha sido necesario un libro titulado, “Los cuatro varones de Dios, el brujo, el
puto, el tonto, el santo” quede atrás este fácil etiquetado de las mujeres en
el que nosotras mismas caemos aceptándolo y atribuyéndolo a nuestras
congéneres.

Me ha sorprendido que la cantante americana Kate Perry haya
expresado y apuntado a esta realidad de los seres humanos hoy, en su rugido tan
famoso que traduzco a mi manera: 

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“Me había acostumbrado a estar sentada y callada, no fuera a provocar un desastre, aceptaba que me empujaras y pasaras de mí, no me había dado
cuenta de que podía ser libre. Pero te vas a enteras: voy a rugir como un león,
como un tigre, como un luchador, y me vas a oír rugir.”


La mitad de nuestra especie homo sapiens sapiens estamos avanzando hacia la igualdad pero hallamos
considerables dificultades para ser aceptadas como una igual: ni idealizada ni
denostada por ser mujer, simplemente valorada como ser humano.

Dicen que Roar es
el vídeo más visto de you tube, sin duda no sólo por lo pegadizo de la música,
también tendrá algo que ver ese fenómeno de sociedad, o “universal” humano de
que hemos de encontrar nuestro puesto, abrir la boca y ser escuchadas en pie de
igualdad, no etiquetada ni como bruja, santa, tonta o puta.
Que por supuesto no depende sólo de los hombres, depende de
que nosotras mismas cambiemos nuestra actitud y no aceptemos esos papeles
tradicionalmente asignados.

ROAR



Solía morderme la lengua y aguantar la respiración

Temía agitar el bote y causar un desastre

Asi que me sentaba tranquila, educadamente asentía

Supongo que olvidé que también tenía una opción

Dejé que me empujaras hasta sobrepasar mi punto de quiebre

No luchaba por nada, así que caí por todo



Me oprimiste, pero me repuse



Justo ahora me quito el polvo

Escucha mi voz, escucha ese sonido

Como un trueno, haré temblar tu suelo

Me oprimiste, pero me repuse

Prepárate porque ya fue suficiente

Lo veo todo, lo veo ahora

Tengo el ojo de tigre, el fuego, bailando entre el fuego



Porque soy una campeona, y me vas a escuchar rugir

Más fuerte, más fuerte que un león

Porque soy una campeona, y me vas a escuchar rugir

Oh oh oh oh oh oh

Y me vas a escuchar rugir

Ahora, floto como una mariposa



Picando como una abeja, obtuve mis rayas

Pasé de cero, a ser mi propio héroe

Me oprimiste, pero me repuse



Justo ahora me quito el polvo

Escucha mi voz, escucha ese sonido

Como un trueno, haré temblar tu suelo

Me oprimiste, pero me repuse

Prepárate porque ya fue suficiente

Lo veo todo, lo veo ahora

Tengo el ojo de tigre, el fuego, bailando entre el fuego



Porque soy una campeona, y me vas a escuchar rugir

Más fuerte, más fuerte que un león

Porque soy una campeona, y me vas a escuchar rugir

Oh oh oh oh oh oh

Y me vas a escuchar rugir

Rugir-ir, rugir-ir, rugir-ir



Tengo el ojo de tigre, el fuego, bailando entre el fuego



Porque soy una campeona, y me vas a escuchar rugir

Más fuerte, más fuerte que un león

Porque soy una campeona, y me vas a escuchar rugir

Oh oh oh oh oh oh

Y me vas a escuchar rugir




sábado, 2 de diciembre de 2017

FILOSOFÍA PARA TODOS: FREUD. NO EXISTE LA IDENTIDAD CULTURAL




Amena exposición sobre el freudismo en diálogo con el marximo para empezar dentro de una serie de filosofía al alcance de todos.















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 Ana Azanza por la traducción

François Jullien: "La
identidad cultural no existe"- crítica a la
guerra entre culturas

Catherine Newmark

¿Europa es más cristiana que laica o más laica que cristiana? Las
dos cosas, en tanto en cuanto tanto la Cristiandad como la Ilustración son
europeas, dice el filósofo francés François Jullien. Usando el concepto de
“fuentes culturales” la emprende contra los fantasmas reaccionarios.
Mucho se ha hablado últimamente del miedo a la globalización como estímulo
del nacionalismo y la derecha populista en Europa y en Estados Unidos. El miedo
a la crisis económica y a la pérdida de la propia tradición cultural por los
movimientos migratorios, ha desencadenado la nostalgia de unas sociedades
cerradas y homogéneas, de un regreso a nuestros valores, al tronco de nuestra
atacada identidad cultural.



El filósofo y sinólogo francés François Jullien ha formulado una crítica
interesante en un provocativo ensayo titulado “No existe la identidad
cultural“, la argumentación filosófica con la que apoya esta afirmación es
conceptualmente difícil pero muy convincente.



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La controvertida cuestión de la identidad de Europa

Jullien opina que la palabra identidad aplicada a las culturas es un error
de base. La diferencia entre las culturas no se puede pensar en las categorías
de la diferencia entre identidades cerradas, el concepto de distancia es más útil
para entender esas diferencias. Así lo que acerca o aleja a las culturas no son
sus respectivas identidades sino sus respectivos recursos.



De modo ilustrativo se ocupa Jullien de la controvertida cuestión sobre la
identidad de Europa, cristiana para unos o laica, humanista y crítica de la
religión para otros.



Jullien opina que la polémica es infundada: Europa está tan marcada por el
cristianismo como por la Ilustración.
Ilustración y cristiandad constituyen recursos de la cultura
europea, ninguna excluye a la otra ni define Europa por sí sola. A diferencia
de los valores “los recursos culturales” no han de ser tratados como algo que
hay que defender o con lo que uno empatiza, sino que más bien hay que verlos
como algo que se puede activar y usar o también dilapidar.



El concepto de los recursos culturales no excluye a nadie

Con su concepto de recursos culturales Jullien ha encontrado una categoría
para la crítica de la globalización, que el filósofo considera uniformización
comercial y aplanamiento. Los recursos culturales, que van desde los usos del
lenguaje hasta las costumbres cotidianas pasando por las tradiciones- no son
globales ni iguales, sino particulares. Pero, y eso es lo interesante, no
excluyen a nadie, antes bien son útiles 
y utilizables por todos.



La valiente llamada de Jullien al uso de los recursos culturales puede
resultar conceptualmente exigente, pero ofrece unas instrucciones
filosóficamente útiles sobre cómo podemos y tenemos que pensar la relación
entre las diferencias culturales de modo fructífero. A saber, ni en el sentido
que pretende la globalización económica de una progresiva unificación ni en el
de la falsa alternativa de los valores universales frente al relativismo
cultural. Y sin caer tampoco en la
fantasía reaccionaria de la identidad cultural inalterada.




Un punto débil de la reflexión de Jullien es que deja de lado las
religiones, ya que en Europa no sólo hay un conflicto cultural, también hay un
conflicto religioso, y las religiones no admiten un “creer a medias”, se cree o
no se cree. No es posible “servirse” lo mejor de cada religión, los guardianes
de las respectivas ortodoxias acechan.






sábado, 25 de noviembre de 2017

EL MITO DE LAS TRES CULTURAS


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Mito frecuente en los florilegios retóricos de las campañas electorales es el de un al-Andalus en que convivieron pacíficamente tres culturas hasta la llegada del “bárbaro del norte”. 

Resulta oportuno criticar esta imagen idílica después de los lamentables sucesos que siguen enfrentando al Islam con el Mundo Occidental y con su modo de vida, particularmente si los políticos no aprenden de su historia ni la leen. La evidencia es frágil porque en general preferimos lo que se dice o se sueña, sobre todo si se nos repite con autoridad mediática. Pero la idealización y reforma de la realidad es un deber que sólo puede hacerse eficazmente desde un diagnóstico realista.

Américo Castro y otros propalaron la exageración de que al-Andalus fue un paraíso en el que convivieron felices tres religiones hasta que los cristianos desmantelaron aquella fructífera armonía. Incluso la decadencia del Imperio español sería un efecto directo de la expulsión de sefarditas y moriscos. Aunque no cabe duda de que dicha expulsión empobreció a España, la leyenda de una convivencia pacífica entre las tres culturas no se sostiene. Los documentos prueban que la convivencia pacífica, continua y feliz de tres religiones no es más que una ilusión. Tal convivencia fue una excepción coyuntural y forzada: la cooperación fue a veces un mal necesario, pero no regla ni fin querido y, por supuesto, careció de continuidad. Todos desconfiaban de todos y todos intentaban sojuzgar a todos. Lo que hubo fue un sistema de aislamiento y recelos permanentes desde los tiempos más remotos.

 Salvo para arabófilos de salón (¡salón europeo, claro!), el Islam no está libre de propensión racista: “¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos!” -receta el Corán. El Islam contemporáneo reproduce represiones superadas del todo en el mundo civilizado. Los tres millones setecientos mil pecados diarios que las autoridades religiosas atribuyen a las mujeres, por cada roce con varones, son los que les calculan a las que osaban montarse en los minibuses de Teherán. Esto no es más que una ridícula muestra de una moral medieval que ofende brutalmente la más elemental libertad de movimientos de las personas (persona es un concepto metafísico occidental).

Los judíos, por su parte, ya aportaron al pensamiento racista su noción de “pueblo elegido”, en el que la sangre resulta teológicamente determinante. No debió servirles de mucho, porque en Castilla, “el pueblo de Dios” fué considerado propiedad particular del Rey, ya que los Padres de la Iglesia habían decidido su condena a eterna servidumbre. La Inquisición católica cuidó que aquello no quedara en  teología teórica. El concepto de “pureza racial” está presente en la tradición bíblica, pero tiene también importancia para cualquier minoría empeñada en sobrevivir y conservarse mediante la endogamia, aunque dicha minoría cultural viva enquistada parasitariamente, como subcultura, dentro de otra más civilizada y mejor educada...       

Contra el mito de una Andalucía mudéjar, se puede decir que la castellanización del sur de España fue profunda y radical. Andalucía es la Nueva Castilla. Pretender que los andaluces actuales descendamos sólo de “los moros” y de los judíos es tan iluso como pretender que los castellanos descienden de “los godos” o los gallegos de los celtas y los suevos. De todas formas no fue la “raza” (¿existe tal invento?) ni el idioma (el hebreo era una lengua muerta), sino la patrimonialización de lo divino y, por supuesto, el afán de poder, gloria y recursos económicos, la causa de conflictos. Por eso la repetición periódica de encuentros y otros “juegos florales” entre religiones acaba invariablemente en un callejón sin salida; todos se creen en posesión de la Verdad.

La posibilidad de una integración efectiva resultará imposible si una parte está desesperada o en la miseria y la otra asustada, si una padece tiranías y la otra infantilismo voluntarista, imposible sin una educación civil independiente del adoctrinamiento religioso. Por fuerza, quien carece de derechos personales, de dignidad individual, carece también de deberes o compromisos sociales.