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Depósito de ponencias, discusiones y ocurrencias de un grupo de profesores cosmopolitas en Jaén, unidos desde 2004 por el cultivo de la filosofía y la amistad, e interesados por la renovación de la educación y la tradición hispánica de pensamiento.

lunes, 28 de marzo de 2011

El síndrome de la abeja reina





libro de M. Antonia García de León
Autora Ana Azanza


Siguiendo con el tema del feminismo filosófico hablamos de las mujeres que llegan a la cumbre. Y un fenómeno estudiado es este síndrome al que la socilogia ha puesto nombre y que he encontrado descrito de "Herederas y heridas. Sobre las élites profesionales femeninas" de Maria Antonia García de León. Consiste en que las mujeres que se introducen en el juego del poder, pueden vivir su condición de élite en la distancia. Mujeres que han alcanzado posiciones tradicionalmente dominadas por hombres, muestran la tendencia a sentir que lo han hecho individualmente, por sus propios medios, menospreciando toda consideración de género y lejos de toda conciencia histórica de lucha por derechos como colectivo.

Asimismo, se da la tendencia en esas mujeres, según esta autora, a no ahorrar esfuerzos a las otras mujeres, "si a mí me ha costado, a las demás también les va a costar."

Algo de esa ausencia total de conciencia de género he visto en H. Arendt.La cuestón de las mujeres sencillamente no era su tema. En su biografía están las bases de los estudios que hizo en Alemania,  sus relaciones estrechas con Heidegger, Jaspers, ¿H. Jonas?, pero cuenta mucho su propio trabajo para su obra magna "Los orígenes del Totalitarismo" o "La condición humana",  en las que ni mujeres ni hombres jugaron papel especial. El apoyo afectivo y efectivo de su marido lo tuvo, un marido que, atípicamente y desde el punto de vista intelectual queda por detrás de su mujer.






En este video empieza por rechazar que la hayan admitido en "el círculo de los filósofos", sigue por decir que no le agrada o no le parece ver a una mujer mandando, en fin una mujer que en esencia no andaba muy preocupada por lo que las feministas pensaran de ella. A partir del minuto 4.20 reconoce que es un poco anticuada en su posición sobre el tema de las mujeres. Y que para ella no ha sido problema ser mujer.
Trata también la cuestión de su judaísmo, dato incontrovertible de su vida, pero del que se enteró en la calle.
En los siguientes videos nos enteramos de que con 13 ò 14 ya habá leído a Kant, estaba en la biblioteca de su casa. Así que fue bien preparada llegó a Magburgo.

Ni en sueños una niña española de su edad tuvo ese bagaje intelectual...Aún hoy ¿qué posibilidades hay de que una adolescente española encuentre Kritik der reisen Vernunft en la biblioteca de unos padres que no se dedican profesionalmente a la filosofía? Las genialidades masculinas o femeninas no se improvisan.

Recomiendo ver el resto de la entrevista, para ilustración y conocimiento de una de las intelectuales mayores del pasado siglo.

En este link la segunda parte del vídeo
http://www.youtube.com/watch?v=WrwjBrw-AOQ&feature=related

y en este la tercera parte
http://www.youtube.com/watch?v=AXB5zxK_Hgk&feature=related

jueves, 10 de marzo de 2011

Tras el éxtasis


Tras el éxtasis, el escándalo y la catástrofe. Eloísa demostró ser más fuerte y perseverante que su amado Maestro Abelardo. O eso cuenta George Steiner (Lecciones de los maestros, 2003). Heidegger conocía bien todos esos trances y calamidades, “estaba empapado en la teología y la lógica medievales”, así que Steiner no considera improbable que pensara en el precedente del monje y la discípula cuando se embarcó en una relación clandestina con su joven alumna Hannah Arendt, en 1925.

Quien es más fuerte de verdad, puede ser más generoso. Alma grande llamaban los clásicos a esa virtud olvidada (incluso en los libros de Educación para la Ciudadanía). Tener un alma grande es lo contrario a ser un pusilánime (alma de pulga). Hannah fue la que demostró al fin auténtica grandeza de alma.


La relación –al menos entre las mentes y los espíritus del profesor germánico y la universitaria judía- será pertinaz; su correspondencia, si bien con una sombría interrupción (historia calamitatum nazi) se extenderá hasta 1975.

Hannah es el demon de Heidegger: “me ha golpeado lo demoníaco”, la responsable de una noche de transfiguración (Verklärung). Hannah escribe una tesis sobre el concepto de amor en san Agustín comentando la exposición heideggeriana de De gratia et liber arbitrio, que es también una autobiografía encubierta: lo privado que se abraza a lo público, como la serpiente al árbol de la ciencia del bien y del mal; como la seducción a la verdad. Desengañaos: lo personal y lo político sólo son analíticamente discernibles.

Juego de seducciones recíprocas, la admiración de la discípula hacia el maestro, la sorpresa del maestro ante la promesa de una esperanza compartida… Lazos heteroeróticos del discipulazgo, más infrecuentes en la historia que los lazos homoeróticos, desde Safo a Sócrates y Alcibíades, Platón y Dión... Orígenes se emasculó, para evitar tentaciones o para no dar que hablar. Muchos siglos después, Bocaccio comenta: pedagogus ergo sodomiticus. Exagera, claro.

La emoción de lo prohibido: una luz en la ventana anuncia la posibilidad de una cita; un “arenoso hotel”, junto a la línea del ferrocarril, permite a Heidegger llegar y marcharse estrictamente solo, alejándose de su “burlona ninfa de los bosques” –así la llama. Habla de la necesidad de jubilosa energía y no de pedante gravedad en el alma de una joven erudita.

Poesía y pedagogía. ¿Es posible educar a quien no amamos? Heidegger guía los estudios de Arendt, en especial de teología y escatología paulinas, ¡cómo sabía el don Juan de Torrente Ballester lo bien que mezclan estas cosas con la pasión carnal ardiente! “¡Qué tutorías debieron ser aquellas!” –exclama Steiner. Ella tenía que leer y releer a Kant. El imperativo del deber en tensión con el determinismo natural, espontáneo, de la felicidad. Entre la obligación racional y el arrebato.

El Maestro se regocija con la “alegría servicial” (dienende Freude) de la discípula. Pero las relaciones sexuales se rompen en enero de 1926. Hannah abandona Marburgo y se convierte en alumna de doctorado de Jaspers, “con el fin de evitar el escándalo”. El 10 de Enero, Heidegger declara en una carta que con su partida, sus alumnos serán gente triste y “volverán los días fríos y solitarios”. “Te amo como el primer día” –le escribirá en abril de 1928-. “El camino que me has mostrado es más largo y arduo de lo que creía. Requiere una vida entera”… “Y si Dios lo quisiera/ aún te amaré más después de la muerte” –añade don Mártín, citando dos versos de Elizabeth Barret Browning.

Terminada la guerra, y caído en desgracia el Rector de la universidad nazificadaprimero y desnazificada después, Hannah Arendt buscó a Heidegger. Se convirtió en su agente en el mundo anglosajón, la empresaria de sus traducciones y la divulgadora de su discutido renombre. Y eso a pesar de que conocía sus torpezas, su "mendacidad", como nadie, y tuvo que soportar la "fría vanagloria" que le impidió, al Maestro, reconocer sus propios escritos -los de Hannah- y el rango internacional que cobraban. Eso a Hannah no le importaba, todavía estaba deslumbrada por la abrumadora influencia de su enseñanza, por la capacidad de Heidegger para “leer como nadie lo ha hecho jamás”.

Todavía en 1950, Heidegger redactó poemas a su amante, imitando a Rilke, según el juicio crítico de Steiner, sus versos no era ni por asomo los excelsos que escribió Abelardo:

Queda aquí
Tu "sí"
Nacido de la cercanía iluminada por el rayo,
De lo íntimamente reconciliado.

Me trae
El grito profundamente guardado
Del deleite satisfecho.
Me trae de noche
El fulgor de soles no extinguidos
Desde el lejano santuario.
En el cual el único y mismo fuego
Se torna extraño en su mismidad,
Enorme en su aspecto acostumbrado.

Cuando el pensamiento se ilumina en el amor,
A la luz se han sumado devoción y gracia.

Mementum del éxtasis prohibido, anámnesis del placer irrecuperable; retrogusto inmarcesible, que tal vez diría un enólogo de lo sublime... El recuerdo de lo vivido se atempera perfectamente con la terminología de la ontología heideggeriana, con su Hölderlin y Sófocles. Alma Yocasta todavía latiendo acompasada al ritmo de su hijo Edipo. El mismo latido que pervive en los rescoldos.
La influencia de Heidegger será indiscutible, inspirará a Herbert Marcuse. Su ambiguo carisma es más poderoso seguramente que su difícil obra, “tantas veces mal leída o impenetrable”.

Abelardo, “Maestro de maestros” –como nuestro beatísismo Giner de los Ríos- impartió lecciones a más de cinco mil discípulos, entre los cuales se contó Juan de Salísbury, y de entre los cuales, cincuenta serían obispos, cardenales y abades; y tres, papas.

A través de Lévinas (otro judío), y de los existencialistas y deconstruccionistas, Heidegger llega a dominar la filosofía europea en la posguerra, su influencia se extiende también por Estados Unidos. Surgen centros de estudios heideggerianos en China y Japón. Aún Derrida confiesa su legado de magisterio: “admiración, respeto, gratitud y, al mismo tiempo, profunda alergia e ironía… Testigo permanente, siempre me acompaña, como un fantasma”.

Para mí, su unión con Hannah, como la de Abelardo con Eloísa (por cierto, que también san Jerónimo admitió discípulas y acólitas a sus lecciones), no sólo tiene el interés –digamos- rosa, de alto cotilleo, que podemos situar en los márgenes anecdóticos de los manuales de filosofía o en el pensamiento de café, tras la lección, sino el valor excepcional y el rango intelectual de coincidentia oppositorum de ambas ambiciones pedagógicas y filosóficas.

Recuerdo ahora el seminario o reunión filosófica al que tuve el privilegio de ser invitado por un maestro admirable, Pedro Cerezo Galán, hace más de veinte años. Acudió también a él mi paisano José Luis Villacañas. Yo era un mero proficiens, un aspirante a filósofo, apenas iniciado en estas celebraciones y misterios. Creo que aquella reunión fue en Priego de Córdoba, y el tema fue el libro de Hannah Arendt Sobre la revolución (Alianza Universidad, Madrid, 1988).

Acabo de liberar el libro de su forro de plástico que lo asfixiaba, y he decidido en cuanto pueda releer con todo pensamiento los subrayados que hice entonces. Me acabo de dar cuenta que me dejé el último capítulo sin subrayar: “La tradición revolucionaria y su tesoro perdido”. No es mal tema de conversación. El libro acaba con el comentario de unos terribles versos de Sófocles, de su Edipo en Colona. Haciéndonos saber, por boca de Teseo -legendario fundador de Atenas-, lo que hace posible que los seres humanos, jóvenes y viejos, puedan soportar la carga de la vida: era la polis, la vida de la polis.

Pero, aun en la polis, lo más apreciado y placentero es el amor, sobre todo el amor correspondido, aun imposible.

miércoles, 9 de marzo de 2011

El Mochuelo, ave del año

Debemos sentirnos orgullosos y preocupados. Orgullosos porque nuestra ave emblemática, totémica, haya sido elegida ave del año, y preocupados porque haya sido afectada por la avaricia humana y las prácticas agrícolas.
Unos 50.000 mochuelos españoles... quedamos.
http://www.xatakaciencia.com/biologia/el-mochuelo-ave-del-ano