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Depósito de ponencias, discusiones y ocurrencias de un grupo de profesores cosmopolitas en Jaén, unidos desde 2004 por el cultivo de la filosofía y la amistad, e interesados por la renovación de la educación y la tradición hispánica de pensamiento.

domingo, 28 de diciembre de 2014

FANTÁSTICAS CIUDADES POSIBLES


En el espacio social del pluralismo político abierto por Occidente, una gran imaginación se consiente soñar con una multitud abigarrada de utopías y distopías. Es lo que hizo Italo Calvino en La città invisibili, 1972.

El aventurero y mercader veneciano Marco Polo describe una serie interminable de ciudades fantásticas para entretener los ocios del emperador melancólico de los tártaros Kublai Kan, mientras miran el jardín o juegan al ajedrez.

Son ciudades como la nuestra, a veces. Así, en Anastasia, tu afán que da forma al deseo toma del deseo su forma. Crees que gozas de la ciudad y, sin embargo, sólo eres allí su esclavo. En otra ciudad, Zora, los hombres más sabios son quienes la conocen de memoria. Es una ciudad imposible de borrar de la mente, porque sus figuras se ordenan como las notas de una canción pegadiza.  Y sin embargo, obligada a permanecer inmóvil e igual a sí misma para ser recordada mejor, Zora languideció, se deshizo y desapareció, siendo olvidada por la Tierra.

viernes, 12 de diciembre de 2014

NO MIRAMOS LAS ESTRELLAS

Estamos con el tema de las cosmovisiones y sus implicaciones filosóficas en primero de bachiller. Mailer Mattié, antropóloga y estudiosa amiga y conocedora de Simone Weil me envía un texto que me ha recordado la importancia de mirar las estrellas. También con los alumnos, o al menos animarlos a que lo hagan, para descubrir el orden del cosmos. Y percibir "ese algo más" del universo que no viene en los libros.

Me permito copiar un párrafo de Mailer. 
El texto completo está en la web del Instituto Simone Weil.


 




La sociedad moderna, ajena al orden del cosmos y sin raíces porque ha roto con el pasado significaba para Simone Weil, en consecuencia, un mundo “mal hecho”, una “factoría para producir irrealidad”, un gran problema. El ámbito, en fin, donde la vida de la mayoría de las personas transcurre indiferente al destino humano y la relación con el universo es irrelevante. “No miramos las estrellas –advirtió-; desconocemos, incluso, qué constelaciones pueden verse en el cielo en cada época del año y el sol del que hablan a los niños en la escuela no tiene el menor parecido con el que ven”.
      El pasado –señaló- ha sido reducido a las “cenizas de la superstición”, instalándose en su lugar el “veneno de nuestra época”: el fetichismo del progreso y la fantasía de la revolución. Un mundo artificial, además, donde la única forma posible de la relación del individuo con Dios es la idolatría: el Dios del “tipo romano”, a quien se atribuye el poder de intervenir “personalmente” en los asuntos humanos; la religión que el Estado puede o no dejar a la elección de cada uno.
     Resultado de semejante ausencia de luz en la vida contemporánea es, pues, su desequilibrio y su falta de armonía, de templanza. La desmesura lo inunda todo, reiteró Weil: el pensamiento, la acción, la actividad pública y la vida privada. Un desorden, efectivamente, que genera la pérdida de vitalidad y de autonomía en las comunidades y en las personas; que penetra y degrada todas las relaciones y las actividades humanas, a tal punto que los móviles de la conducta individual -restringidos y rebajados al miedo y al dinero-, la opresión del trabajo asalariado y la educación convierten a la gente en seres deshumanizados, infrahumanos. Asimismo, la comunidad –uno de cuyos fines primordiales es mantener la conexión entre el pasado y el futuro- ha sido destruida en todas partes, suplantada por el Estado-nación: en sus palabras, esa “niñera mediocre a la que hay que obedecer”.
      El orgullo que inspira la civilización moderna -difundido por la ideología y la propaganda- solo demuestra, por tanto, el nivel de desarraigo y deshumanización que hemos sido capaces de alcanzar.
    Sin la influencia de la verdad sobrenatural, ciertamente, el orden social continuará siendo irrespirable: el tejido de las relaciones sociales, la necesidad del alma que Weil consideró más cercana al destino universal. En consecuencia, debe ser el principal objeto al cual dedicar nuestro mayor esfuerzo de atención; intentar, al menos, aproximarnos a la “situación de un hombre que camina de noche sin guía, aunque sin dejar de pensar en la dirección que desea seguir. Para tal caminante –leemos en Echar raíces- hay una esperanza grande”.

domingo, 7 de diciembre de 2014

miércoles, 19 de noviembre de 2014

MARKUS GABRIEL

He descubierto a este joven filósofo alemán, Markus Gabriel, cuyas ideas me han dado mucho juego en clase de historia de la filosofía, después de haber abordado Platón. Filósofo que se dice contrario al materialismo y a los cortos vuelos de una filosofía demasiado pegada a la ciencia. Es decir, volvemos de modo nuevo, a las raíces de la filosofía.
Su filosofía es el "Nuevo realismo", una ontología que él llama de los campos de sentido.

Leímos la entrevista y fuimos comentando todos los temas que tienen que ver con lo que se hizo en filosofía de primero, el ser y las apariencias, la nada, la muerte, Schopenhauer como pensador representativo de la actitud "ascética" ante el dolor de vivir.
 


El vídeo de la conferencia TED se puede usar en una clase de filosofía bilingüe inglés.

 How many people in this room believe in the existence of the unicorns?

Hay que reconocer a este joven filósofo de Bonn originalidad y "capacidad" de provocar con su propuesta de que el mundo no existe, cosa que explica con extrema sencillez y tiene razón, y a la vez, que los unicornios sí existen, planteamiento que resulta cercano a Platón, al darle un estatuto real a lo imaginario.




Dió mucho juego en clase porque su forma de expresión es muy desenvuelta y sencilla, Markus Gabriel llega y hace pensar. Intenté que lo leyeran primero en casa enviándoles el link, tuvieron que contestat un par de preguntas, y luego lo leímos y discutimos en clase.

Estoy pendiente de realizar la misma actividad en primero de bachiller, pidiéndoles un ejercicio más serio, "como para examen".



Markus Gabriel, el filósofo de moda en Alemania, dice que "el mundo no existe"




Tiene 34 años, nació en Renania-Palatinado, habla un montón de idiomas y afirma que el mundo no existe. Markus Gabriel es el profesor de Filosofía más joven de Alemania. Lo llaman para intervenir en radio, en televisión o para dar charlas en público porque habla de forma muy clara, usando ejemplos sacados de películas y series de TV, y sobre todo porque tiene un enfoque original de nuestra forma de 'ver' las cosas.
Para empezar, dice que el mundo no existe. Ese es el titulo de un libro que se ha convertido en un superventas en Alemania: Warum es die Welt nichts gibt (Por qué el mundo no existe).
Gabriel es profesor de Filosofía en la Universidad de Bonn. Esta entrevista se realizó por teléfono.
Dicen que usted habla inglés, francés, italiano, portugués, español, chino, latín y griego. Aparte del alemán. ¿Es verdad?
Si quiere podemos hablar en español [La entrevista sigue en español].
 ¿Tiene un método secreto para aprender idiomas?
El único método secreto es que me encantan los idiomas. Quiero entender cómo piensan los demás. Y para entender a los demás, tengo que aprender sus idiomas. Bueno, el griego y el latín me ayudaron mucho a entender español, italiano y francés. Para mí fueron más fáciles que el chino.
¿Se imaginó que iba a tener tanto éxito su libro de filosofía en Alemania?
No, tanto. Ha sido una sorpresa tanto para mí como para la editorial (Ullstein).
Algunos críticos dicen que es un libro simple y filosofía para tontos. ¿Es un piropo?
Sí, lo es. Porque muchas cosas que se publican en filosofía son intentos para no mostrar que los autores no tienen nada que decir. Y este es el problema de la filosofía académica global. Voy contra esta tendencia.
¿Cómo explicaría a un niño que el mundo no existe?
Le diría: mira, a veces sueñas con que estás en un sitio. Entonces te despiertas y estás en otro sitio. Por la mañana vas a la escuela y estás en un sitio. Luego vas a casa de tus abuelos que están en un sitio. Tú siempre estás en un sitio, pero nunca en ‘todos los sitios’. Hace poco, una chica de once años me preguntó eso en una charla. Me dijo: ‘¿Quiere decir que no hay nada más grande que ‘todas las cosas’?’. Eso es, le dije.
Parece que gran parte del éxito de su libro se debe a que describe su filosofía usando ejemplos, metáforas y películas. ¿Es así?
Para mí la filosofía no es una región que está fuera de la vida cotidiana. En nuestro tiempo, se expresa a través de pelis y metáforas. En cambio, la filosofía clásica quería ser una actividad meramente abstracta y conceptual, lo cual es una especie de ilusión. La filosofía es una expresión más clara de lo que ya sabemos todos.


Ahora, ¿me podría explicar con alguna metáfora por qué sostiene que “el mundo no existe”?
 ¿Dónde está el universo? ¿El universo está dentro del universo o no? Si está dentro del universo, es más pequeño que el universo lo cual es absurdo. Pero si está dentro de una cosa más grande que el universo, entonces el universo ya no es el todo. Y esa es la paradoja: el ‘todo’ no puede ser ‘parte’ de sí mismo.
¿Su libro sirve para encontrar sentido a la vida?
Si, por lo menos en el siguiente contexto. Muchas personas no ven el sentido en sus vidas porque creen que para que la vida tenga sentido, se necesita un sentido más profundo, digamos, un sentido último. Y ese sentido no puede existir. La ausencia de este sentido demasiado grande es para mí es la forma de la esperanza. Por eso podremos entender el sentido de nuestra vida una vez que comprendamos que no hay un sentido más profundo que el sentido que damos a nuestra vida.
Entonces ¿cada uno debe de buscar su sentido en la vida porque no hay un sentido total que abarque a todo?
Exacto. El único sentido más universal que este sentido individual es el sentido de la comunidad, de la universalidad, o, como digo normalmente, de la libertad. Libertad para mí es el hecho de que todos estamos unidos como seres libres, en el sentido que le daba Jean Paul Sartre. Decía que “estamos condenados a ser libres”. Y esta es la forma de la vida humana. Es algo que tenemos en común.
¿Qué aporta la filosofía a los jóvenes?
Sirve para justificar mejor sus ideas y para conocerse a sí mismos. Para mí, la filosofía es la crítica de la ideología, de la mentira, de la mentira política. En la política hay muchísima mentira. Con la filosofía, los jóvenes pueden justificar sus derechos a través de la razón.
De joven usted hacía 'stakeboarding', sufrió un accidente, se quedó en cama y sufrió una revelación, ¿no?
Vino un amigo mío que era teólogo y me regaló un libro de Kierkegaard que no entendí (Temor y Temblor). Luego leí a Schopenhauer, que fue el primero al que entendí. Y algo de la Biblia. Mi amigo me decía, “a través de Kierkegaard puedes entender la Biblia”. Cuando Jesús dice que su reino no es de este mundo, a lo mejor es el origen de mi idea: que el mundo no existe. La revelación fue esta: muchas de mis creencias cotidianas eran falsas o no estaban bien justificadas. Y la filosofía es una justificación de nuestras creencias más fundamentales.
Usted tiene como modelo a un filósofo alemán que escribe muy claro, Arthur Schopenhauer.
Absolutamente, sí. Es mi modelo. Como el de Ludwig Wittgenstein que escribía que lo que se puede decir, se puede también decir claramente. (Y Gabriel dice en alemán: Was sich überhaupt sagen lässt, lässt sich klar sagen). Y para mí quien, como filósofo, no escribe de una manera absolutamente clara, no sabe qué quiere decir.
¿Cómo concibe usted a Dios?
En todas las religiones, Dios es la idea de nuestra capacidad de entender cómo son las cosas y los hechos; y esta capacidad no es ajena al universo. Sin embargo, el fisicalismo de nuestro tiempo dice que sólo las ciencias naturales pueden comprender cómo son las cosas. De modo que las ciencias naturales niegan la existencia del hombre dentro del universo. Eso lo llamo yo en mi libro ‘la visión del mundo sin espectador’. La religión quiere, a través del concepto de Dios, reconocer la realidad humana. Para mí, Dios es un nombre del ser humano. Los críticos de la religión dicen siempre que Dios es una creación de la imaginación humana. Es decir, que Dios es un ser humano. Pero eso ya es Dios. La idea de Dios desde el inicio de la religión, históricamente hablando, es la idea de que el ser humano tiene valor, que es una realidad que se tiene que reconocer.
A su filosofía la califican de optimista, frente al pesimismo alemán tradicional. ¿Por qué?
Porque digo que podemos conocer los hechos tal como son. La vida cognitiva, nuestra vida como seres humanos, no es una ilusión. Schopenhauer dice que el mundo es una representación, que todo es una gran ilusión, una especie de sueño. A él le gustaba muchísimo Calderón y La vida es sueño. Yo digo: ‘¡No, no!, la vida es la vida; el sueño es sueño.’ Soy optimista porque creo que podemos conocer los hechos tal como son, la cosa en sí, como decía Kant. Esto es una suerte de optimismo. Y creo que hay verdades éticas evidentes. Por ejemplo, que nadie debe comer niños. O por ejemplo, el cosmopolitismo es un hecho evidente. Cada forma de nacionalismo es algo fundamentalmente falso. Estas cosas son verdades evidentes y muy claras. Y en este sentido soy optimista.
¿Se puede considerar que usted ha creado un nuevo sistema de conocimiento  después del sistema de Kant?
Sí, se puede decir eso. Lo llamo el Nuevo Realismo. Y mi sistema es una combinación de una nueva ontología que llamo ‘ontología de los campos de sentido’. Y una nueva epistemología que justifica nuestra capacidad de conocer las cosas en sí, contra el idealismo, el constructivismo, el escepticismo…
 ¿Y el materialismo?
 Sobre todo, el materialismo. El enemigo central de mis actividades es el materialismo.

Hay afirmaciones suyas que parecen sacadas de la física moderna como cuando dice que todo existe porque aparece a los seres humanos en un campo de sentido.
Hay muchas relaciones. Pero la física cuántica no dice nada de los gobiernos, ni de las  obras de arte porque considera que no son hechos físicos, no son números. Lo que dice la física teórica queda siempre limitado a una descripción del universo o de la naturaleza. Sin embargo, la ontología de los campos de sentido habla de cosas que no son físicas, por ejemplo: gobiernos, sueños, amor… y todo eso. Esa es la gran diferencia.
¿Google manipula nuestra idea del mundo?
Sí. Estoy escribiendo un libro más académico con detalles para mis colegas y digo que no puede existir una algoritmo que comprenda a todo, o que sea omnicomprensivo, porque si lo hubiese ya sería el mundo. Pero ya sabemos que el mundo no puede existir ni en la forma de un algoritmo. Por eso es una filosofía anti Google. ¿Conoce el libro The Circle?
No.
Pues este libro, describe una compañía tipo Google que quiere desarrollar una teoría del todo, un algoritmo. Y eso es imposible.
¿Y la televisión? ¿No nos da una imagen engañosa del mundo?
Sí, a veces sí, pero también hay formas como las series contemporáneas norteamericanas, a las cuales cito mucho en mi libro, pues son pruebas de mi teoría. Hay formas arte, de series de tv, que nos muestran la verdad de que el mundo no existe.
¿Los periodistas damos sentido al mundo moderno?
Sí. Es muy importante porque la prensa es una defensa de la libertad contra sus enemigos. Porque la prensa tiene la función de luchar contra el totalitarismo. Por eso la libertad de la prensa es un problema en China y en Rusia. Y para mí la libertad de la prensa es esencial en la democracia, y la democracia es la expresión más justa de la no existencia del mundo, porque la democracia es la forma política que dice que no hay algo como la totalidad.
Me puede explicar un poco el término Nuevo Realismo y cómo lo concibió en una cafetería de Nápoles.
Estaba como Maurizio Ferrari que había escrito un libro que está también en español y que se llama Nuevo Realismo. La idea era: ¿cuál es el espíritu de nuestro tiempo?¿Donde estamos? ¿Cuál es la atmósfera de la contemporaneidad? Y la impresión es que había un Nuevo Realismo, porque ahora sabemos bien que ser realista en filosofía no significa necesariamente fundar todos nuestros pensamientos en la naturaleza. Podemos finalmente reconocer a la realidad de los productos humanos, la realidad de los gobiernos, de los pensamientos, del arte, del amor… Y esto nos sembraba una buena expresión para lo que está aconteciendo en todos los sectores de la sociedad. Ahora parece que tenemos razón. Porque hay muchísimos debates sobre el Nuevo Realismo en toda Europa.
Profesor, ¿sigue haciendo skateboarding?
Sí, pero peor que antes porque con 34 años ya no soy tan joven para hacer  skateboarding.

domingo, 16 de noviembre de 2014

STIEGLER CONTRA LA TONTERÍA SISTÉMICA



Ana Azanza

BERNARD STIEGLER, LUCHANDO CONTRA LA TONTERIA






El atracador que ha acabado filosofando. Y ha creado su propia academia en el campo, en Epinal le Fleuriel, donde cualquiera está invitado a unas prácticas filosóficas veraniegas.

Profesor en la Universidad tecnológica de Compiègne ha fundado Ars industrialis, para pensar las nuevas tecnologías. Derrida, Marx, Hegel, Nietzsche fuerons sus maestros.
Quiere hacernos salir de la tontería sistémica y es el objeto de su libro “Etats de choc: Tontería y saber en el siglo XXI”

La tontería es nuestro destino, no podemos escapar de ella, porque los pharmakon, los medicamentos son a la vez el veneno. Es lo que nos ocurre con la técnica.

Podemos salir del medio en qué vivimos, salir de la masa por la filosofía, la educación, la ciencia, la individuación es el nudo de la lucha contra la tontería.

Una frase se hizo célebre en Francia cuando un dirigente de la cadena TF1 llegó a decir que "todo tiempo de conciencia debe estar al servicio de los medios", somos cerebros cuya atención es susceptible de ser captada.

Estamos instalados en la tontería gracia a la sociedad industrializada y de los medios de comunicación.
La universidad produce saber que puede transformarse en tontería. Columbia, Harvard, Berkeley, los grandes centros del saber al servicio del reino de la tontería sistémica.
Polany ya vió venir que el predominio de la economía destruiría la sociedad. Hemos llegado a ello. Empezando por la destrucción de la familia.


Ejemplo de tontería que nos alcanza a todos, es nuestra disposición anímica al volante, el coche es un dispositivo que modifica nuestro comportamiento sin que nos demos cuenta. La tecnología puede producir nuevos posibilidades espirituales, de elevación=educación de la humanidad pero es también el veneno que nos atonta.
 
Incluso el libro con el que queremos sustituir nuestro pensamiento nos vuelve menores de edad (Kant).
La tontería es provocada por lo mismo que debería educarme. 

El primer filosofo se dio cuenta de que la tontería está a nuestro alrededor. Platón criticó la tontería practicada por la sofistica, no hay nada más peligroso que pensar que estamos pensando cuando en realidad los seguidores de los sofistas sustituyen la anamnesis por la escritura o lo escrito, la hipomnesis que cortocircuita el pensamiento.

También la proletarización descrita primero por Adam Smith y luego por Marx es otro género de tontería, el trabajador pierde el saber hacer, no cuenta su saber, la máquina sabe mejor lo que hay que hacer. El obrero pierde parte de su humanidad, porque lo que hace ya no abre el mundo (ouvrier, ouvrir, abrir), en todos los oficios artesanos antiguos albañil, carpintero, tejero, alfarero, los obreros abrieron el mundo, hacían mundo. En este punto  Destruido por la organización industrial de la producción que acaba con el trabajo “hecho migas”.

Tontería y saber se componen el uno con el otro constantemente, y los sabios a menudo son los más tontos.

En nuestro uso del tiempo optamos por individualizarnos, a través de actividades que abren el mundo, o por desindividualizarnos, como cuando dejamos que los medios de comunicación aprovechen “nuestro tiempo de cerebro disponible” para distraernos con infinitos y variopintos mensajes que nos llevan de acá para allá

El postestructualismo sembró la duda de si merecía la pena luchar contra la tontería. Steigler opina que aunque nunca estamos seguros de haberla vencido siempre podemos combatirla. Opina que muchos intelectuales franceses se han desanimado y han acabado por aceptar la tontería sistémica en vez de criticarla.

Un ejemplo de tontería sistémica es que Alan Greenspan el director de  la Reserva federal americana (1987-2006) dijera que no podía hacer nada porque había perdido el saber de la economía, sometida  a los vaivenes del mercado global del dinero, todo depende de los ordenadores donde esos procesos tienen lugar.  Steigler se rebela contra ese estado de hecho al que llama estado tóxico del pharmakon, es decir, en este caso la escritura digital de la finanza domina en vez de ser dominada por los que supuestamente deberían tener el saber. Se impone una terapéutica de la economía política y de sus instrumentos financieros.
La economía mundial no puede seguir en manos de técnicos economistas, especialistas sin sabiduría. Nadamos en esa tontería sistémica gracias al economicismo.



Que el capitalismo organiza y reorganiza el choque tecnológico nos lo enseñó Schumpeter. Pero la aceleración del choque tecnológico en las últimas décadas nos deja a todos noqueados, tenemos la impresión de estupidez ante tan rápido avance. Cada nuevo choque cortocircuita nuestros sistemas de individuación. Detrás del cortocircuito tiene que construirse una nueva forma de individuación e inteligencia colectiva.

Stiegler considera que sólo las universidades pueden ir más allá del derecho internacional, del lugar en el que la naciones hacen contratos, para producir un espacio planetario. Las universidades pueden colaborar entre ellas y tienen que contribuir a la vida económica e industrial bajo ciertas condiciones. Pueden trabajar el campo de la agroalimentación, las nanotecnologías, la energía nuclear, conservando la libertad académica. Sin que sea la industria la que dicte las condiciones de la investigación.
Gracias a las nuevas tecnologías se desarrolla un saber extraordinario que está fuera de las universidades y que Stiegler llama “investigación contributiva o contribuidora”.
La digitalización es la nueva forma de escritura y precisa un nuevo contrato intergeneracional. 
No hemos sabido pensar la finanza mundial ni la globalización, y tras años de crisis financiera, seguimos buscando los conceptos para superar la tontería. 

viernes, 7 de noviembre de 2014

Una utopía ambigua


Ursula K Leguin es una excelente escritora norteamericana. Hija de un eminente antropólogo, combina una especulación narrativa verosímil, una potente lírica humanista y mística, con una extraordinaria formación como filóloga. Ha traducido el Tao Te Ching de Lao Tse y una selección de poemas de Gabriela Mistral.

Pero su fama se la debe sobre todo a sus series narrativas fantásticas y de ciencia ficción, género este en el que ha ganado los premios más prestigiosos. la Wikipedia afirma que la escritora se considera feminista y taoísta, y en sus novelas aparecen a menudo ideas anarquistas.

Es madre de tres hijos y en 2003 fue considerada Gran Maestra por la SFWA, convirtiéndose en la primera mujer en ganar esta importante y cosmopolita distinción.

Algunas de sus novelas han sido consideradas obras maestras por la crítica, tal es el caso de La mano izquierda de la oscuridad (1969), donde plantea en profundidad el problema de la identidad sexual, El nombre del mundo es bosque (1972) cuyo ambiente estoy seguro ha influido en el de la célebre película Avatar. En sus grandes obras siempre plantea importantes dilemas éticos, culturales, sociológicos y antropológicos, por lo que tienen un innegable interés filosófico y científico.

En Los desposeídos: una utopía ambigua (1974), también considerada una de sus mejores obras, Úrsula aborda la problemática de conjugar el amor individual y el servicio desinteresado a la sociedad, entre otros temas, contrastando un mundo capitalista avanzado, con una utopía anarquista realizada...

Hace años escribí esta reseña, tras leer la obra, que ha servido para nuestra sesión de la Quinta, como un tercer punto de vista, entre -o más allá- del utopismo marxista de Marta Harnecker y del utopismo prometéico y empresarial de Ayn Rand. Lo cuelgo aquí, en nuestro depósito de ideas, dando también continuidad a nuestra discusión del año pasado sobre Utopía, esa señora de noble frente y mano ensangretada.

sábado, 1 de noviembre de 2014

RESPUESTA A UNA RESEÑA

Reseña y crítica de Emmanuel Martínez Alcocer a un escrito de Pedro Cerezo sobre pensamiento español realizada desde la óptica del Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno.

El artículista muestra que se ha leído con detalle la conferencia con la que Cerezo abre su libro "Claves y figuras del pensamiento hispánico".

Se merece una respuesta.

Al contrario que el autor de la reseña no me parece que Cerezo cargue las tintas sobre los efectos perniciosos de la inquisición española en el pensamiento hecho en esta tierra. Por desgracia la inquisición no cesa tampoco hoy, y determina las fuerzas filosóficas de un pueblo porque las atrofia de muy variadas maneras. Eso ha ocurrido y sigue ocurriendo. No son asuntos que se hayan quedado en siglos pasados.

 La inquisición se ejerció con violencia. Pero hay formas bastante más sutiles, educadas, refinadas y contemporáneas de ahogar. Y no dejamos de notar que ha dejado su huella.

Si al autor del artículo no le afecta, suerte que tiene.
Se han hecho cosas en España, pero hemos sido un país al margen de lo que pasaba en Europa. Es innegable. Eso tiene su parte buena, lo folklórico y distinto atrae viajeros y turistas y da lugar a literatura de viajes. Los europeos tienen que gastar menos si quieren conocer un lugar "diferente" a todo.

Pero también su parte mala. Dejamos mucho que desear en lo referente a la convivencia cívica con el distinto y a la organización política. La tendencia al autoritarismo, individualismo, caciquismo, y reino de Taifas es proverbial. La equivalencia que el pueblo establece en este país entre "astucia" e "inteligencia", sin dejar lugar a una inteligencia no astuta, también merece ser señalada.

Las condiciones económicas han sido definitivas. Tardó en surgir una burguesía si no ilustrada con afanes de ilustrarse. Y cuando surgió fue bastante débil y culturalmente dominada por lo arcaico, en general. Obsérvese en las dos regiones más desarrolladas de España qué tipo de pensamiento politico floreció, no precisamente de tendencias universalistas. El individualismo y "provincialismo" va en contra de la universalidad filosófica. Hay que reconocerlo. Y con apoyo clerical, sin ese aspecto pocas cosas salen adelante en lo cultural, político e ideológico por aquí.
Hasta en su forma de oponerse a "Madrid" son hispanos.

Pocos españoles podían en el pasado acceder a una cultura no dominada eclesiásticamente. Ha sido la tónica de la transmisión del saber y de los saberes hasta ayer. Aún hoy siguen proliferando universidades privadas de cuño religioso en su mayoría, que dadas las dificultades que tienen los servicios sociales básicos para mantenerse en un nivel decente, llevan a pensar al menos que el dinero está mal repartido. Universidades públicas y privadas nos sobran. Nos faltan puestos de trabajo y es vergonzoso los pasos atrás dados en la sanidad y enseñanza públicas. Sigue habiendo entre nosotros quien nunca da pasos atrás pase lo que pase a nivel global.

Dentro de esa iglesia con un peso cultural indiscutible se han dado evoluciones en los siglos pasados, apertura a lo nuevo. Pero la sospecha de heterodoxia y la inquisición siempre renovada estaba y actuaba contra esos clérigos que se atrevían a salirse de "lo que siempre se ha dicho y hecho". La teología de la liberación iberoamericana fue en gran parte producto de eclesiásticos españoles exiliados por unas autoridades civiles que no dudaban en encarcelar curas rebeldes (cárcel de Zamora) y unas autoridades religiosas que iban a la par.

Hemos tenido inquisición para dar y regalar. Si la involución llegó incluso al corazón del catolicismo en las últimas décadas, por una gran parte fue gracias a españoles.

Incluso hemos dado lugar a una inquisición aliada con el capitalismo explotador y el neoliberalismo más furibundo que no hay más que pedir.

Quien quiera ejemplos que se pase por mi blog.




lunes, 1 de septiembre de 2014

MARTIN-HANNAH-KARL, ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

MARTIN-HANNAH-KARL, ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

escrito por Ana Azanza, 
dedicado a los amigos del Mochuelo pensador

He terminado la obra de Safranski “Heidegger, maestro de Alemania”, lectura provechosa para comprender al filósofo-poeta que ha dado y sigue dando que comentar a numerosos profesores de filosofía a lo largo y ancho del mundo. Por su productividad, la ruptura que suponen sus propósitos, su oscuridad, esteticismo y su talento literario indiscutible.





viernes, 1 de agosto de 2014

VILLACAÑAS CUADRANDO CÍRCULOS

Merece la pena el artículo meditado que el filósofos ubetense José Luis Villacañas le dedica al nuevo fenómeno político exitoso en las últimas elecciones europeas. Movimiento intergeneracional y dispuesto a unir fuerzas desde abajo de la sociedad. Muchos obstáculos que superar se presentan para un proyecto político que se sale del marco de los partidos convencionales.

miércoles, 23 de julio de 2014

NUEVO LIBRO SOBRE HEIDEGGER

NUEVO LIBRO SOBRE HEIDEGGER

Escrito por Ana Azanza

 Cuestión disputada durante años, que vuelve una y otra vez, a la actualidad, el compromiso de Heidegger con el nazismo. Conforme pasa el tiempo  y nos vamos distanciando de aquella época y del impacto tan fuerte que su obra causó en tantos filósofos y profesores de lo mismo, salen a la luz nuevas verdades. O viejas verdades hasta ahora ocultas.

El último libro es de Lutz Hachmeister: "Heideggers Testament. Der Philosoph, der 'Spiegel' und die SS", 2014: Propyläen Verlag.

Lutz Hachmeister no es un filósofo ni profesor, es experto en medios de comunicación. Me temo que para enterarse mejor así.  Se refiere al monumental “Heidegger maestro de Alemania” de Safranki, cuya lectura espero culminar dentro de poco.

sábado, 24 de mayo de 2014

EXPLICACION DE MELANCHOLIA

Gracias a Antonio por enviarnos este maravilloso escrito de un autor coreano que da las claves de Melancholia. Una película de Lars Van Trier. Fui consciente desde el primer momento de que me faltaban las abundantes referencias estéticas de la película, tanto pictóricas como musicales. Este coreano las conoce bien. 

No me queda claro si toda la primera parte del texto que nos has enviado es de Barthes. Si es así, me reconcilio con el filósofo estructuralista que no era de mi agrado por incomprensible.
En el desastre está la salvación

martes, 20 de mayo de 2014

Melancholia


Esteticismo crepuscular. En Melancholia (Cannes, 2011) todos los personajes están agotados. La novia no es la promesa de nuevas y renovadas vidas, sino el final de una ejecutiva “creativa” (o sea, una publicista que odia su trabajo), entre desesperada y depresiva. La alegría de su boda resulta postiza, mientras el mundo está amenazado por un planeta errante, cuyo nombre da título a la peli. El baile de la boda se convierte en una danza macabra. 

La película es hermosa, pero decadente. Y al final, resulta que la “lúcida” propuesta de la protagonista, “que sabe cosas”, es una “cueva mágica”, construida por unos cuantos palos, para engañar a un niño y esperar el fin del mundo allí, cogidos de la mano.

Gracias a la película del danés Lars von Trier, me he dado cuenta de lo bien que se lleva la  música del Tristán de Wagner con las inercias esteticistas del nihilismo contemporáneo y los ecos de Kubrick. Asusta el hecho de que resulten tan verosímiles estos personajes incapaces de amar y de dejarse amar. Recuerdan la banalidad del mal de Hannah Arendt.

El peor de los empresarios posibles, jefe de la protagonista, que contrata a un sobrino del que se burla y al que desprecia; una madre (Charlotte Rampling) que solo acude a la boda de su hija con el propósito, seguramente deliberado, de reventársela; un padre libertino (John Hurt) que huye cuando su hija más lo necesita y que se complace en la crueldad de molestar al camarero. Incluso la protagonista, Justine (Kirsten Dunst), melancólica y deprimida, es incapaz de tratar con amabilidad a su hermana, que se esfuerza en complacerla. Abandona al novio para tirarse al primero que se encuentra. Sólo un baño, desnuda, de melancólica luz, parece redimirla, estéticamente, claro, ante el espectáculo de su lunática y helada belleza. Cuando Claire (Charlotte Gainsbourg) le propone tomar un vino en la terraza ante la inminencia del fin del mundo, Justine le escupe que su propuesta le parece una “mierda”.



¿Podemos descansar de la hipnosis y el vértigo estéril de efectos especiales, velocidad y violencia, que propone el cine usamericano, con estas sugestiones nórdicas inspiradas en la depresiva imagen de una soledad irredimible y absoluta, en un universo cruel, en mitad de un mundo que se acaba, y por el que ni siquiera merece la pena llorar?… Ya Eco se percató de que entre el canto de cisne de los "apocalípticos" y la candidez de los "integrados" podemos hallar una cesura fértil. En ella, tal vez, se estén ya incubando, en el Oriente, los huevos de nuevas y fantásticas utopías, como jóvenes promesas para el futuro.

lunes, 19 de mayo de 2014

Tomás Moro & Twitter

Últimamente he usado la popular red social Twitter como cuaderno de notas. Al hilo de mi lectura de la Utopía de Tomás Moro, iba reduciendo lo que me parecía más relevante, y aplicable a nuestra actual situación, a esas píldoras que admite la red social y que no pueden tener más de 140 caracteres.

Hay quien opina que en las redes sociales no se escriben sino majaderías. Y quien piensa que ofrecen un nuevo cauce en cuyas anchas orillas, y con el tiempo, florecerán los artistas.

Evidentemente, donde hay comunicación humana hay entendimiento, arte, ingenio, malentendidos, crueldad, basura, verdad, engaño..., o sea, todo lo bizarro, raro, demencial y excelente que nos distingue como especie "elegida" o -digamos- como "divino experimento".

El caso es que he interactuado con un tuitero de segundo de bachillerato, Mike (Miguel Ángel Ruiz Medina). Se ha hecho mi seguidor por un tiempo, y yo el suyo. Gracias a eso me pongo al día de lo que interesa a los adolescentes hoy. Y Mike ha tenido que recolectar todos mis tuits relativos a Utopía para subir nota. El resultado es el siguiente, que retoco y reorganizo un poco...


domingo, 18 de mayo de 2014

VISITA A SCARPIA

Escrito por Ana Azanza

Sin perjuicio de que se publique más tarde un reportaje fotográfico completo, al menos quiero que quede huella en el Mochuelo de nuestra visita de ayer al Carpio.

lunes, 5 de mayo de 2014

¿POR QUE MATARIAMOS HOY A SÓCRATES?



 Algnas preguntas que nos hace Sócrates moderno en esta intervención:

¿Por qué mataríamos a Socrates?
¿Cómo y por qué nos engañamos a nosotros mismos?
¿Por qué no nos gusta la verdad?
¿Qué diría Sócrates de la dependencia del móvil?
¿Por qué hoy no estamos nunca solos?
¿Por qué Wikipedia tiene la verdad?
¿Por qué no queremos a los niños?

domingo, 4 de mayo de 2014

¿QUE QUEDA DE LAS UTOPÍAS FILOSOFICAS?



Alain Badiou, filósofo, escritor y dramaturgo se explica en este vídeo sobre la utopía marxista, ¿qué queda hoy del comunismo tras las graves experiencias del siglo XX? y sobre la utopía platónica ¿es todavía válida la propuesta de la república gobernada por los filósofos?

Badiou ha escrito un volumen en colaboración con el más famoso filósofo esloveno a partir de un coloquio que tuvo lugar en Londres sobre el marxismo. También expone de forma amena algunos de los temas tradicionales de la filosofía: felicidad, sentido de la vida, el amor, tema platónico por excelencia, y la amenaza del hedonismo actual que pesa sobre él. El libro que le ha dedicado se titula "L'Eloge de l'amour".

Es autor de una República de Platón actualizada en la que como novedad aparecen mujeres entre los interlocutores de Sócrates y el propio Badiou. La filosofía como era antes de la aparición del "profesor alemán" de filosofía.

La libertad de opiniones que tan rápidamente circulan hoy en día, ¿cómo romper esa velocidad para distinguir la opinión que se apoya en razones? no puede ser la mayoría la que decida, a no ser que esa mayoría esté preparada para distinguir las opiniones razonables. En definitiva, todo el problema de la educación entonces y ahora, expandir la racionalidad en el alumnado.

Badiou democratiza a Platón, la educación que el filósofo griego quería para los guardianes, debería de ser la educación de toda la población, no sólo de una clase social escogida. 

viernes, 25 de abril de 2014

AULA DE CONVIVENCIA Y HETEROTOPÍAS

Escrito por Ana Azanza



Seguramente Foucault es una de las mentes más geniales y prolíficas del siglo XX. Así nos lo volvió a mostrar Gisela en su ponencia sobre "Aula de Convivencia y Heterotopías".


Se basó para ello en un escrito publicado en 1984 titulado "Des espaces autres" que se puede encontrar en el volumen traducido por Angel Gabilondo "Estética, Etica y Hermenéutica", Paidós 1999. La conferencia fue pronunciada por Foucault en el "Cercle d'études architecturales", ocasión digna de señalarse, pues como veremos se trata de una filosofía del espacio muy adecuada para el público al que iba dirigida.

1. HETEROTOPOLOGIA DE FOUCAULT


El mérito de Gisela estuvo en combinar este discurso tan particular de Foucault sobre las Heterotopías con la cuestión de un "dispositivo" de corrección en los centros educativos, el aula de convivencia. Osado trabajo el de tender puentes entre un texto foucaultiano tan sugerente filosóficamente hablando y un texto bastante más seco y prescriptivo como es el Decreto 19/2007 de la Junta de Andalucía en el que se disponen las medidas para una cultura de la Paz y la Mejora de la convivencia en los centros educativos.

domingo, 20 de abril de 2014

SAVATER EDUCADOR GLOBAL



Ignoraba que mi lectura preferida para cuarto de ESO, "Etica para Amador", estuviera traducida al danés. De ahí el adjetivo que  otorgo a Savater educador.

martes, 15 de abril de 2014

UTOPÍA: LA CIUDAD DE LOS RITUALES



Excelente, el artículo de Gastón Souroujon[1], de la Universidad Nacional de Rosario, sobre la relevancia heurística del mito político, del rito y de la utopía, en la ciencia política, pues sólo teniendo en cuenta las aspiraciones ideales de los humanos, sus ilusiones, sueños y creencias, podemos comprender sus lealtades, la legitimidad de los gobiernos o el modo en que los ciudadanos piensan –imaginan o sueñan- su identidad civil.

¿Acaso no descubrió nuestro “despertador kantiano” -el simpático escocés David Hume- que "el yo" no es otra cosa que un efecto reflexivo de las pasiones en un escenario imaginario, a bundle of ideas?
La teoría política moderna, seducida por las matemáticas y la teoría de la acción racional, usa la estadística como retórica, y se olvida de los elementos afectivos e imaginarios que nutren el juego político. Lo estamos viendo en el “proyecto soberanista” de ciertos politicastros regionales... 

Eliminar el carácter emotivo de la política nos impide comprenderla, ¡y la batalla se juega sobre todo en lo imaginario y en lo emotivo! La luz de nuestras ideas no es fría como la de las luciérnagas, sino caliente como la de nuestras lámparas. El calor lo pone siempre la emoción, la gracia de una idea está en el entusiasmo con que la adoptamos. 

Tanto el liberalismo como el marxismo se equivocan al reducir la vida civil, sus conflictos o su dialéctica, a mecanismos de mercado o a medios de producción. Razón e interés no lo explican todo. La sexualidad tampoco, ni siquiera la voluntad de poder. No debemos menospreciar los elementos no racionales, precientíficos, míticos y utópicos, las "relaciones carismáticas", ni olvidar el importante protagonismo que éstas adquieren en el escenario político, ni reducir todo eso a lo privado.
 
Jacques Reattu. "El triunfo de la civilización"
1. El mito político

Para empezar, la separación entre mito y logos puede resultar útil escolásticamente, pero tanto en la realidad como en la práctica es insegura y borrosa. Y no sólo porque Platón reinventara el mito como instrumento educativo, explicación verosímil, o alegoría moral. Entre mito y logos no existe una relación de exclusión recíproca. Son dos fuentes interdependientes de acercamiento, de aprehensión de la realidad.

domingo, 13 de abril de 2014

Donaire y despiste del filósofo (¿o filósofa?)


"-Ya conocéis mi torpe aliño indumentario-
...
Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar."
 Antonio Machado. "Retrato". Campos de Castilla

Alejandro el Grande y Diógenes de Sínope, seguidor de Antístenes.
¡La barba no hace al filósofo...  "echarse con libre ligereza el abrigo sobre el hombro derecho ", sí!

(Traducción -bastante libre- del artículo de Le Monde : « La barbe ne fait pas le philosophe… « relever d’un geste libre son manteau sur l’épaule droite », si ! » (1 de abril, 2014).

Seguro que no es la elección del estilo de su vestimenta ni la coquetería de su pose lo que distingue a los filósofos. Un cierto desaliño cubre estupendamente el empacho metafísico y los interrogantes existenciales. No obstante, si la manera de vestirse no sirve de logotipo ni marca del filósofo, cierto donaire (l’allure) tiene toda su importancia… Sabemos que Sócrates vestía el mismo abrigo, tanto en verano como en invierno. Cuando su mujer, la desabrida Jantipa, se lo birló (avergonzada sin duda por su facha), el "Tábano de Atenas" prefirió echarse encima la primera piel de carnero que halló a mano que acudir al sastre. Marco Aurelio describe esta indiferencia total del filósofo por su atuendo contando que prefería pasar por un mendigo. 

Pero Sócrates no exageraba su austeridad ni hacía alarde de pobreza, contrariamente a su discípulo Antístenes, futuro fundador de la escuela cínica, que se enorgullecía de su desprecio por las telas. Creyendo probar así su superioridad y desapego con respecto a los bienes materiales, Antístenes exhibía las partes más gastadas de su túnica y mostraba sus andrajos. Diógenes Laercio recuerda la respuesta áspera con que le censuraba el maestro: "Veo tu vanidad a través de tu túnica". Sócrates equiparaba así la afectación de lujo con la afectación de miseria. Descartes retendrá la lección, como nos recuerda su primer biógrafo, Adrien Baillet: "[Descartes] jamás fue descuidado, y evitaba sobre todo disfrazarse de filósofo".

LIBRE

Pero si el traje como tal no hace al filósofo [como el hábito no hace al monje], su donaire, según sea libre o no, nos sirve para distinguir al "filósofo natural" de quien no lo es. En el diálogo Teeteto, Sócrates compara con su interlocutor Teodoro las características del filósofo y del hombre de poder. El primero, porque se preocupa de la esencia y de la naturaleza verdadera de las cosas, no se entera de lo que sucede aquí abajo: así Tales que, totalmente ocupado en escudriñar el cielo, no ve el pozo a sus pies y se precipita en él, suscitando la risa de la criada tracia. Torpe, ridículo, es descrito por Sócrates: "provoca risa (…), su ignorancia de las formas respetables es espantosa y le da un aire estúpido", de manera análoga a la que utilizará Baudelaire para referir al poeta con la metáfora del albatros: "Exiliado sobre el suelo en medio del abucheo, / Sus alas de gigante le impiden marchar" (Exilé sur le sol au milieu des huées, / Ses ailes de géant l'empêche de marcher ).

Esta torpeza tiene sin embargo como contrapartida una gran independencia con respecto a las convenciones, una libertad que el filósofo transpira en su "donaire" (l'allure, en griego antiguo, tropos, literalmente: cariz, sesgo), el cual, por esta razón, parece "libre". En su obra Ejercicios espirituales y filosofía antigua, Pierre Hadot escribe que "sabiduría no significa sólo conocimiento, sino que ella nos hace ser de otro modo" y nosotros podemos añadir: también aparecer de otro modo. Porque el que está al corriente de todos los usos y códigos, el que está a gusto en todas partes, con todo el mundo, todo el tiempo, éste, añade Sócrates, "no sabe echarse encima con la ligereza de un gesto libre su abrigo sobre el hombro derecho" -contrariamente al filósofo auténtico. Pionera descripción fenomenológica de la belleza y donaire del gesto filosófico cuando, por repetir las palabras de Rimbaud, "el gabán también deviene ideal" …

***
Juan de Zabaleta, autor de Errores celebrados

CIELO Y SUELO

Hasta ahí el artículo de Le Monde que apareció en la sección Moda, sin firma.

La archiconocida anécdota de Tales y la criada, me han llevado a la relectura de la obra de Juan de Zabaleta (1610-1670?), Errores celebrados. Zabaleta fue cronista de Felipe IV. El distinguido crítico ilustrado Diego de Torres Villarroel le consideró uno de los "filósofos más serios, profundos y juiciosos de la nación". Su lenguaje es el mejor del siglo, después del de Gracián, ganándole a este en naturalidad. Zabaleta tuvo también ideas propias sobre el sentimiento del honor, la nobleza ("no hay más honra que la virtud"), el desafío, la pobreza, el valor de la vida...

He aquí cómo el humanista y moralista -al que el exigente crítico Ludwig Pfandl llama "delicioso Zabaleta"- describe el famoso incidente:

Tales de Milesio era un filósofo de los muy venerados de la Antigüedad. Éste, entre otros estudios suyos, deseaba averiguarle los movimientos al cielo. Iba una noche a su casa a tiempo que su criada salía della a buscarle. El hombre iba tan divertido mirando a las estrellas que metió un pie en un hoyo y dio con todo su cuerpo en el suelo. Llegó la mujer a socorrerle y, con la libertad de criada de pobre, le dijo: "Levántese, señor. No ve lo que tiene junto a los pies, ¿y quiere ver lo que hacen las estrellas?" 

Para Zabaleta la burla de la criada no es más que un ejemplo de la desagradecida infamia con que el vulgo paga al científico y al hombre de letras por sus desinteresados desvelos. Los estudiosos son la cabeza y órganos por donde el mundo recibe las enseñanzas del cielo. Y es triste que mientras la cabeza se afana por adquirir conocimientos ("noticias") con que conservar y honrar el cuerpo, éste en lugar de agradecérselo, cuando aquellos más se fatigan, no haga sino levantar vapores molestos.

No se extraña Zabaleta de que Tales tuviera tanto interés en los astros:
El alma racional se deriva del cielo; no es mucho que quiera saber cómo es su patria.

Compara la ignorancia de la criada con el silencio o facundia del borracho:
El mucho vino a unos los hace callados y a otros los hace habladores. La ignorancia es como el mucho vino: a unos los hace no acertar a despegar la boca y a otros los hace decir boberías.

Puede que el vulgo haya celebrado durante siglos la burla de "esta vieja bachillera" -como le llama irónicamente Zabaleta- dando a entender que nada podía saberse de astronomía ("astrología" es todavía su nombre en el barroco), y sin embargo de lo que dijo se infiere que algo puede saberse de ella, "pues nadie cae en donde mira". Si quería que Tales mirase a la vez el cielo y el suelo, desatino sería, pues quiso un imposible:
Quien mira al suelo no cuida del cielo; quien mira al cielo no se acuerda del suelo. 

El moralista pone luego el ejemplo del religioso virtuoso que "mira al cielo y estáse en él todo", que se olvida de la tierra y de su cuerpo...
No atiende a su vestido y anda tan mal vestido que es lo mismo que andar desnudo.

Por mirar al cielo cae en las descomodidades de la tierra y así cae donde no mira:
Los estudiosos miran al cielo, que es de donde bajan las ciencias; no miran al suelo, que es donde las comodidades se hallan, y quédanse sin comodidades. Andan mal vestidos, porque el vestido ha menester cuidado, y ellos no ponen cuidado en el vestido. Andan pobres, porque es la tierra donde se encuentra el oro y ellos no miran a la tierra. Caen en desestimaciones porque miran al cielo, y es porque no estiman el cielo los que los desestiman. Cayó el filósofo porque miraba al cielo. Todos los que miran al cielo están caídos.

Este final, ay, admite una interpretación melancólica, sobre todo ante un cielo que ya no existe en las grandes ciudades, si siquiera para los sentidos, y ante un Cielo tan desencantado como saqueado por la ausencia de ideales en nuestra decaída cultura. Sin Cielo, sin el Reino de Utopía, sin ideales, pronto nos quedamos sin ideas, y sin ideas, falla sin remedio tanto la innovación como la creatividad.


domingo, 16 de marzo de 2014

MERCADERES DE LUZ

Las utopías son, en cierto sentido, programas de acción. ¿De acción racional? Dudo que involucren sólo un deseo de racionalizar la realidad. Más bien apuntan a un proyecto de transformación social que satisfaga nuestro deseo de libertad, de justicia, de felicidad, o de todas estas cosas. 

También dudo de que una realidad social racionalizada satisficiera al ser humano. Como decía Diego de San Pedro -en su Cárcel de Amores- podremos cansarnos de vivir, pero nunca de desear. Es discutible que la esencia de nuestro comportamiento sea o  haya de ser racional; el corazón -y el resto de nuestras vísceras- tienen razones que la razón no puede comprender...

He terminado de leer La nueva Atlántida de Francis Bacon (1626). Dentro de la gran obra de este historiador, político y filósofo, su utopía, apretada e incompleta, no ocupa un lugar tan principal como en Tomás Moro. Algunos dicen que fue de lo último que escribió Bacon, en latín, terminándola hacia 1624, aunque se publicó póstumamente (1). Sin embargo, no me extraña que Bacon haya sido considerado por ella como un profeta de la revolución industrial, y como precursor de lo que podríamos llamar "humanismo tecnológico". 

(El ciberfeminismo de Donna Haraway sería y no sería un corolario de aquel programa, pues la utopía de la usamericana es tecnológica, pero no es humanista, y mucho menos "cristiana". Como Zizek, la Haraway se inclina netamente hacia el izquierdismo "apocalíptico",  aun bestial o "monstruoso". Por su parte, Bacon tiene una visión optimista de la Historia, moderna y no postmoderna.)

En cierto sentido, como dice una profesora de la UNED, La nueva Atlántida es una especie de carta de los Reyes Magos. En unas cuantas páginas, Bacon enumera inventos que mejorarán la vida del hombre: sistemas de refrigeración, panaceas médicas, ecualizadores de sonido, máquinas voladoras, submarinos, telecomunicaciones, audífonos, bioingeniería, realidades virtuales, fuegos inestingibles, modelización de sistemas. 

Ejemplos:
"En los mismos huertos y jardines conseguimos por medios artificiales que los árboles y las flores florezcan antes o después de su estación correspondiente, y que den fruto con más rapidez que lo harían siguiendo su evolución normal. Logramos también que adquieran el tamaño mayor que el natural, y que su fruto sea mayor y más dulce, y de un gusto, olor, color y forma distintos a los que poseen por naturaleza. Muchos de ellos pueden emplearse como medicinales".
"Contamos también con medios para conducir los sonidos por tubos y conductos, a través de extrañas líneas, a grandes distancias".
"Tenemos barcos y barcas para navegar bajo las aguas del mar". 
"Tenemos también casas de ilusiones de los sentidos, donde hacemos juegos de prestidigitación, falsas apariciones, impostoras, ilusiones y falacias". 
Muchos de los sueños de La Nueva Atlántida se han realizado. No obstante, las utopías se proponen como modelos de sociedades pacificadas, como si sus creadores pensasen que sin contradicciones, sin conflictos, se acabarán los cambios. ¿No depende la dialéctica histórica del conflicto, de la "insolidaria solidaridad" a la que refería contradictoriamente Kant? ¿Qué papel juegan la envidia y la emulación en el esfuerzo privado? E indudablemente, el espíritu de empresa, el "emprendimiento" -como se llama ahora en léxico políticamente correcto, es la base del crecimiento y del bienestar de las naciones. Sin acumulación, no hay distribución que valga y sólo se puede repartir miseria.

La utopía de Bacon es una sociedad lejana, escondida en los mares del Sur, autárquica y tecnocrática. La Bensalem de Bacon se halla "más allá del Viejo y del Nuevo Mundo". En ese estado se prohíbe la entrada de extranjeros para preservar las buenas costumbres, y por temor a las novedades. Pero, eso sí, sus ciudadanos muestran el mayor humanitarismo hacia los inmigrantes afligidos por la desgracia. A los extranjeros que llegan náufragos a sus costas los curan, los tienen en cuarentena y, en algunos casos y tras comprobar su adaptación al nuevo régimen, les dejan permanecer en su "nueva Atlántida" o les proveen de fondos para que se vayan contentos.

El protagonista de la historia ofrece regalos a sus benefactores neoatlantes. Éstos se ríen y no los aceptan. Los funcionarios, magistrados y políticos de Bensalem, al contrario que muchos de los nuestros, no tienen la costumbre de "cobrar dos veces". No hay lugar en Bensalem para la prevaricación o el cohecho, tan comunes hoy en nuestra Piel de Toro. Sus funcionarios son tan humanitarios, como incorruptibles.

La principal institución de Bensalem es La Casa de Salomón, "la fundación más noble que jamás se hizo sobre la Tierra, y el faro de este reino". Un directorio de expertos por encima del Estado. Está dedicado al estudio de las obras y de las criaturas de Dios. 

Conviene recordar que La Casa de Salomón de La nueva Atlántida inspiró la fundación y estructura de la Royal Society británica que acabaría por dominar, con mano de hierra, sir Isaac Newton. Ella tiene el verdadero poder y es una institución bien jerarquizada de sabios, que se reserva el derecho de censura:
"Celebramos consultas para acordar cuáles son las invenciones y experiencias descubiertas que se han de dar a conocer, y cuáles no; se toma a todos juramento de guardar secreto respecto a las que consideramos que así conviene que se haga, y a veces unas las revelamos al Estado y otras no"
Bacon fue abogado además de filósofo, y su mirada a la ciencia posee ambos sesgos: el énfasis en la estructura legal (fundada en el iusnaturalismo) y la visión de conjunto, interdisciplinar. También conviene recordar la condición de masón (rosacruz) de Bacon, así como su formación calvinista, que explica la importancia que da a la familia patriarcal, la fertilidad, la fidelidad y la castidad, pues el sexo sólo se tolera dentro del matrimonio. 

Lo que más me ha emocionado o sorprendido gratamente de La nueva Atlántida es su concepción del comercio. Los neoatlantes, "mercaderes de la luz", no comercian con joyas, oro, especias o sedas, sino con la primera creación de Dios, que fue la luz: "deseamos tener luz, por así decirlo, de los descubrimientos realizados en todos los lugares del mundo". Así que, cada doce años, mandan emisarios secretos a todo el mundo para enterarse de los avances técnicos y científicos del resto de las naciones. Se trata de una verdadera Sociedad de la Información.

Es conocida la sentencia del Novum Organum: "No se triunfa de la naturaleza sino obedeciéndola". Se ha insistido demasiado en el sentido colonialista y dominador (la "epistemología de cazador", que dice Panikkar) de este aforismo. Injustamente. Bacon insiste más en lo que en el Novum Organum enuncia como condición del hombre: la de "servidor e intérprete de la naturaleza". Se trata sobre todo de casar oficios útiles con entendimiento teórico. 
"Ni la mano sola ni el espíritu abandonado a sí mismo tienen gran potencia". 
Y es que "la sutilidad de la naturaleza sobrepuja de mil maneras a la sutilidad de nuestros razonamientos". Bacon opone la consideración prejuiciada de la naturaleza en función de principios que la dialéctica (lógica) de la época alcanza muy apresuradamente, frente a una interpretación de la naturaleza que, al contrario del silogismo aristotélico, no liga las razones del espíritu, sino que liga las cosas naturales... Y, naturalmente, se inclina por esta última. Una vía que "de la experiencia y de los hechos deduce las leyes, elevándose progresivamente y sin sacudidas hasta los principios más generales que alcanza en último término" (Novum Organum, I, 19). De este modo, Bacon desmarca la verdadera Interpretación de la naturaleza, de un entendimiento temerario que opera con prenociones (idola).

La Nueva Atlántida es bastante avanzada en cuanto a la igualdad entre los sexos: los individuos se organizan "por orden de edades, sea cualquiera el sexo que tengan". Las mujeres tienen acceso a la educación, el ejército, la ciencia y el funcionariado. 


En Bensalem cobran importancia los actos litúrgicos y las fiestas tanto religiosas como civiles. Hay tolerancia religiosa. De hecho, el protagonista entabla amistad con un comerciante judío, Joabin, quien conserva su religión aunque valora la figura de Jesucristo. 

El Espíritu de Castidad de Bensalem está representado por un bellísimo querubín. Aquí no existen burdeles ni cortesanas ni nada que se le parezca. Y sus habitantes se maravillan de que existan tales cosas en Europa, pues la prostitución permite satisfacer la concupiscencia natural sin atarla al yugo del matrimonio, y así muchos que se casan (en Europa) lo hacen tarde y ya pasado el vigor y fuerza de los años mozos. Y cuando se casan el matrimonio es para ellos un mero negocio con el que se busca un enlace ventajoso, dinero o reputación, yéndose a él con un vago deseo de reproducción "y no con la recta intención de una unión entre marido y mujer, que es para lo que fue instituido":
"Los placeres de las aventuras con meretrices (en las que el pecado se convierte en arte) hacen que el matrimonio sea algo triste, parecido a una especie de contribución o de impuesto".
En lo moral, Bacon considera que, después de la religión, el respeto a sí mismo es el freno principal de todos los vicios.

Un gran filósofo, y un visionario.

Notas

Y la edición latina de la obra, así como una versión castellana aceptable. 

(1) En la edición que manejo de Novum Organum (Sarpe, 1984, trad. de Cristóbal Litrán), se afirma que La Nueva Atlántida fue escrita por Bacon en 1910, poco después de su De sapientia veterum, una interpretación de los mitos de la antigüedad que obtiene gran éxito. 

sábado, 1 de marzo de 2014

DISTANCIA QUE NOS SEPARA DEL SIGLO DE LAS LUCES



Escrito por Ana Azanza

Acercándonos al tema de la Ilustración en segundo de bachiller y por enganchar con nuestro tema de la utopía he visto este vídeo que me ha ayudado a situar el texto de "¿Qué es la Ilustración?" en la actualidad.
Etienne Klein es físico, doctor en filosofía, profesor en una prestigiosa escuela de ingenieros parisina. Reúne en su persona una serie de cualidades habitualmente dispersas y separadas: conoce bastante bien la tradición filosófica y conoce igual de bien los debates científicos actuales en los que él mismo se ve envuelto. Sobre todo porque forma parte de una de esas comisiones de expertos creadas por el gobierno francés a las que se consulta a la hora de tomar decisiones de inversión o de investigación nacionales en determinados asuntos.